Al observar los sutiles cambios en el mercado de criptomonedas de China, se detectan señales interesantes. Aunque oficialmente mantiene una postura regulatoria estricta, la estrategia dual de China, que abre silenciosamente nuevos caminos a través de Hong Kong, llama la atención.



Al reflexionar sobre cómo China ha definido su relación con las criptomonedas, en 2013, cuando Bitcoin captó la atención de los medios nacionales, comenzó el auge de la minería. Desde entonces, durante más de una década, China fue el centro de la industria de las criptomonedas. En su momento, controlaba entre el 60% y el 75% de la minería de Bitcoin, y varias grandes plataformas de intercambio se establecieron en China, liderando el mercado global. Sin embargo, a partir de la regulación de las ICO en 2017 y la prohibición total de minería y comercio en 2021, la situación cambió drásticamente.

El comunicado conjunto de septiembre de 2021 fue decisivo. Autoridades regulatorias, incluido el Banco Popular de China, prohibieron oficialmente todas las transacciones de criptomonedas. Como resultado, los mineros y exchanges trasladaron sus operaciones a Kazajistán, Rusia y otros países, reduciendo significativamente la influencia directa de China.

Lo interesante es que en los últimos movimientos, mientras EE. UU. reforzaba la regulación de las stablecoins mediante la ley GENIUS en julio de 2025, consolidando aún más el sistema de pagos en dólares, China respondía con una estrategia diferente. Enfatizando el desarrollo del yuan digital, y al mismo tiempo, permitiendo estratégicamente el crecimiento del ecosistema de criptomonedas en Hong Kong.

En agosto de 2025, la Autoridad Monetaria de Hong Kong implementó la ordenanza de stablecoins. Esto no es solo una política local, sino que parece actuar como un 'laboratorio controlado' diseñado por el gobierno central. A través de Hong Kong, se prueba la viabilidad de las stablecoins, los pagos transfronterizos y la integración de activos digitales, mientras se mantiene la estricta prohibición en el continente.

Algunos analistas llaman a esto un 'modelo sandbox'. Significa que las autoridades chinas observan la regulación en Hong Kong, el cumplimiento y la dinámica del mercado para preparar futuras políticas. En definitiva, el escenario de apertura de China hacia las criptomonedas ya está en marcha.

También resulta interesante el asunto de los activos incautados en el caso de la estafa con plustokens, que aún posee activos. Análisis en cadena muestran que, en 2024, aproximadamente 2,2 mil millones de dólares en Bitcoin y Ethereum siguieron en movimiento activo, lo que indica que las autoridades chinas no solo están descartando estos activos, sino gestionándolos estratégicamente.

En conclusión, la apertura de China hacia las criptomonedas ya ha comenzado. Aunque no de forma directa. La coexistencia de una regulación estricta en el continente y un marco innovador en Hong Kong refleja cómo China responde a la dominancia financiera basada en el dólar de EE. UU. Los cambios futuros en las políticas dependerán de cómo logre equilibrar el control estatal, los intereses económicos y la competencia global. A medida que el yuan se internacionalice y aumente el papel de las monedas digitales de bancos centrales, es probable que la política criptográfica en China continental evolucione gradualmente.
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